Conócete a ti mismo

La vida es mucho más sabia de lo que ahora alcanzas a explicarte, y te trae lo que sea que necesitas para descongelar y vivificar potenciales de los que quizá ni siquiera eres consciente, tal es el grado de negación u olvido donde los has confinado. Aceptar cada cosa que la vida te trae -o te quita- como apropiada para tu momento en función de tu pauta evolutiva, no significa que no te incordie -te enfade, te frustre, te duela, te apene…- más bien incluye en primer término acoger lo que sea que te está despertando de entrada.
Trabajar con un oráculo, por ejemplo el Tarot, ayuda a afinarte con quien realmente eres –en contraste con quien estás siendo en función de resabios y negaciones– a través precisamente de la vivencia que más atrape tu atención en el momento de la consulta –a través precisamente de la vivencia que más te desafina.
Una sesión con las cartas es un fogonazo de luz que puede ayudar a ver claves imprescindibles, pero con cierta frecuencia se hace recomendable un acompañamiento mínimo -entre tres y cinco sesiones-, bien por lo agudo de la situación, o por su persistencia; bien porque se trata de un episodio recurrente, bien porque algo se ha movilizado y se ha abierto un proceso de cambio…
Agradezco mucho el buen trabajo desarrollado por las personas que se han acercado a la consulta para acogerse a ese “programa” que empecé a publicitar hace unos meses. La sorpresa al tirar de un hilo no es lo que va apareciendo, o no tanto, sino el efecto real que tiene en todos los órdenes de la vida de la persona. Y por ahí es fácil apreciar que el episodio que duele es como el botón de muestra que sintetiza lo que la conciencia está pidiendo.
Se trata, en cualquier caso de un trabajo de desarrollo personal encaminado a que seas quien realmente eres.
Para la ocasión, un texto irrefutable en un templo de sabiduría eterna:
Te advierto, quien quiera que fueres, tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo.

Oráculo de Delfos

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